
“El arte es del pueblo y no debe ser dirigido a una élite”
Carlos Paredes regresa a la Dirección del Conservatorio
Por: Luis Fernando Quintanilla
Diario La Industria de Trujillo
Martes 25 de enero. Página Cultural
- Carlos Paredes Abad tiene apenas tres días al frete del Conservatorio Regional de Música Carlos Valderrama. Regresó gracias a una apelación judicial que lo repuso en su cargo. Hablamos con él sobre sus proyectos para esta escuela superior de música.
- ¿ En qué circunstancias se da tu regreso a la dirección del Conservatorio?. Pues, si mal no recuerdo, tenías un impedimento judicial.
- En realidad se debió a una resolución emitida por la Gerencia Regional de Educación en base a un proceso judicial que yo había tenido anteriormente. Al ver esta injusticia presenté una demanda ante el Poder Judicial que ha sido tramitada debidamente y validada en primera y segunda instancia.
- Ahora que retornas al Conservatorio, ¿qué planes tienes para este centro de formación artística?
- Yo he encontrado que ha habido dos profesores del Conservatorio que me han precedido como directores encargados y han hecho un muy buen trabajo al frente de la Institución para lograr que ésta se adecue al nuevo proceso de otorgar títulos universitarios.
- En esa nueva etapa en la que ustedes están abocados tienen que superar una serie de trámites y dificultades.
- Claro, justo ahora estoy continuando el trabajo con una comisión especial de adecuación. Se trata de que la Asamblea Nacional de Rectores apruebe la nueva curricula y al mismo tiempo la Gerencia Regional de Educación nos va a seguir apoyando para mantener las plazas que tenemos y el Conservatorio siga funcionando normalmente.
- ¿Qué beneficios van a tener los alumnos cuando elConservatorio tenga rango universitario?
- Bueno, al tener una licenciatura van a poder acceder a postgrados, que en el futuro también los daremos
- ¿Y cómo se va a manejar la inscripción de los postulantes?
- Paulatinamente vamos a ir cambiando nuestra forma organizativa ya que al ser una institución superior, nuestras secciones preparatorias pasan a ser una especie de colegios de aplicación, así como tiene la Universidad Nacional de Trujillo. Tenemos que ir poco a poco implementando todo eso porque la cantidad de alumnado que tenemos cada año va creciendo.
- ¿Actualmente qué promedio de postulantes hay en el Conservatorio?
- No manejo el número en estos momentos, pero calculo que se acercan a los 600.
- Entre los problemas que afronta el Conservatorio en estos momentos se encuentran la falta de una buena biblioteca, partituras y también de instrumentos para que los chicos practiquen adecuadamente. ¿Cómo piensas solucionar eso?
- Yo estoy poniéndome en contacto con gente de la región y también con instituciones del extranjero para lograr que nos envien instrumental, que no necesariamente tiene que ser nuevo, porque allí al poco tiempo de uso se les da de baja oficialmente. Hay que tener en cuenta de que ahora tenemos una orquesta sinfónica juvenil, otra infantil, la banda filarmónica y los coros. Y a propósito, también he estado sosteniendo conversaciones con la fundación de Gerardo Chávez para lograr que nuestras agrupaciones artísticas se presenten en el Museo de Arte, lo mismo que con la Grell para presentarnos en su nuevo auditorio.
- Muchos jóvenes con los que he conversado me han dicho que prefieren ir al Conservatorio Nacional porque aseguran que esta Institución tiene un mayor nivel. ¿Cómo piensan acortar esa brecha?
- Bueno, al convertirnos, tal vez en un mediano plazo, en universidad, la exigencia académica va a ser mayor, pero eso significa que el profesorado también tiene que preocuparse, no solo a nivel teórico, sino también en el nivel artístico porque se van a dar dos carreras: la Escuela de Música y la Escuela de Educación Musical.
- ¿No crees que hay que reformular el concepto de que la música instrumental sólo se debe dar en los teatros sino que también hay que ir hacia el pueblo?
- Claro, porque el arte es del pueblo y para el pueblo, entonces no puede permanecer entre cuatro paredes y para una élite. El quid del asunto es “desellitizar” el arte porque cuando se hacen eventos en teatros o espacios cerrados ¿quiénes van? Va gente de un cierto nivel, ¿y el pueblo dónde está?. No va, no consumimos arte.
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