miércoles, 22 de septiembre de 2010

 

De: Suplemento Enfoque - Diario La Industria

"La Habitación de Mr. Hyde"

19 - 09- 2010

 

-¿Qué es lo que más recuerdas de tu niñez?

- El cariño de mis padres, de mis hermanos y la armonía que se vivía en mi hogar.

-Tù aprendiste los secretos de la empresa con tu padre, que tenía un negocio aquí en Independencia…

-Así es, mi padre fue un comerciante innato que vino muy joven desde Ascope y siempre trabajó en telas con los judíos. Luego cambió de giro, hasta llegar a los acabados de construcción.

-Me cuentan que pasaste por el Colegio Militar, ¿cómo fue esa experiencia?

-Bueno, primero estudié en el San José Obrero y después pasé al Colegio Militar…

-Seguro te pusieron allí para corregirte…

-(Risas) No, mira, la verdad es que no tuve escapatoria porque mi hermano mayor, César, ya había estudiado en el Colegio Militar; y bueno, mi padre seguramente tendría la expectativa de que nosotros fuésemos militares, pero definitivamente no era mi vocación.

-No fue una experiencia muy agradable que digamos…

-No fue una experiencia muy agradable, más en el sentido de que no permitía una buena socialización porque allí estaba medio parametrado.

-Y luego abriste tu propio negocio, que se llamaba JR…

-Estás bien enterado, por lo que veo (risas). Sí, estudiamos en Lima con mi hermano Administración de Empresas y poco a poco, cuando llegábamos de vacaciones, nuestro padre fue preparándonos en el teje y maneje del negocio. Primero organizábamos el almacén, luego vimos la cuestión de bancos, la parte financiera. Nuestro padre fue organizándonos poco a poco.

-¿Y cómo das el salto a la producción de espectáculos, que es un campo totalmente diferente?

-Buena pregunta. Tú sabes que el hombre tiene muchos retos y a veces tenemos escondido dentro de nosotros muchos dones, pero a veces no salimos adelante porque tenemos un poco de temor. En realidad, esto de la producción de espectáculos fue algo fortuito; me encontré un día en el Hotel San Martín con un señor Alfonso Paredes, editor y publicista, que tenía una revista Norte Guía, entonces él me propuso ser gerente de marketing de su publicación. A raíz de eso y en base a los contactos y la confianza el gerente de un conocido restaurante me propuso realizar el evento de Eva Ayllón.

-Era la primera vez que realizabas un evento de este tipo…

-Nunca había producido un evento así, pero sí había visto; había ido al teatro, a veces organizaba fiestas…

-Te tiraste a la piscina, nomás.

-(Risas) Si, sí, uno tiene que afrontar los retos; a veces hay que tener sentido común y obviamente, prepararse. Yo conversé con algunos productores de Lima para poder hablar el mismo idioma, ¿no?

-Y ahora estás en las grades ligas…

-No tanto como en las grandes ligas; pequeñas ligas, pero seguras en el sentido que la empresa Prodartes de Lima me encarga la producción y organización en Trujillo de eventos internacionales.

-Es una mayor responsabilidad…

-Así es, por ejemplo los espectáculos de Los Niños del Cáucaso, el Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires, Noches Árabes, que ya viene nuevamente, Las marionetas de Rusia, etc., después ya monto mi propia empresa. Yo mismo hago de productor de espectáculos como en Las viejas amistades, Será un santo mi marido…

-A propósito, ¿por qué cuando viene un espectáculo de Lima, la gente paga y llena el teatro, y cuando es de Trujillo, como que no hay la misma respuesta?

-Me parece que esa pregunta es bien importante. Creo que la diferencia va un poquito por la preparación; también por la logística y por el cartel que tienen, la gente los apoya y por la preparación que tienen en diversas escuelas.

-¿Y qué cosa es lo más difícil de producir en un espectáculo de esas dimensiones?

-Lo más difícil es traerlo (risas), porque la verdad es que es costoso. La empresa con la que trabajo siempre está pensando en qué novedades traer al Perú. Lógicamente que son empresarios y tienen que ganar también, ¿no?. Para espectáculos no hay receta, la única receta que podría funcionar es la preventa.

-Una última pregunta: ¿es verdad que tú eras el anfitrión especial de banqueros y altos empresarios en Trujillo?

-(Risas) ¿Sabes qué pasa hermano?, no es una vanagloria ni nada, pero mi padre tenía algunas propiedades y muy buenas relaciones, entonces nos reuníamos en el Club Central, en el Country con empresarios, pero siempre con el ánimo de que Trujillo siempre tenga un buen anfitrión. Y por allí conocía a varios jefes importantes.

 

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