sábado, 14 de octubre de 2006
Deberes y valores del niño

El niño también tiene deberes qué respetar y valores qué adquirir y estos valen tanto como sus derechos para la formación sana de su personalidad.

Sólo por citar algunos, diremos que:

* Los niños tienen que amar a sus padres con un amor puro, innato, que brote del corazón. (Es obvio que los padres tienen que hacerse acreedores de este cariño, con un trato adecuado, sin violencia y una total comprensión y resolución de sus problemas)

* Los hermanos deben amarse unos a otros; los más grandes cuidar de los más pequeños y estos deben respetar a los mayores.

* Los hijos deben obedecer a sus padres, a sus mayores, a sus maestros. Cumplir todas las obligaciones que le asignen, con justicia, en el hogar y en la escuela sin refunfuñar.

* Ver TV. sólo a la hora y los programas que los padres les permitan ver, y cuando, alguna vez, vean programas no autorizados por los padres, deben preguntarles a ellos sobre los problemas que plantean.

* No obedecer ni poner en práctica los consejos o sugerencias de sus amigos sin antes consultar a sus padres.

* El diálogo en el hogar debe ser permanente y el niño debe poner atención en las opiniones de los padres, llegando a un intercambio saludable de opiniones.

* El niño debe ser puntual, la puntualidad es una virtud esencial, llegar al colegio a la hora fijada, volver a casa a la hora acordada cuando los padres le den permiso para salir a la calle. Cumplir oportunamente con las tareas en la escuela y con sus obligaciones en el hogar.

* El niño debe ser correcto en su casa, en la calle y en la escuela. No mofarse jamás de una persona que tenga algún defecto o impedimento físico. Ayudar a un anciano a cruzar la calle, cederle el asiento en un vehículo u otro lugar lleno de gente.

* Proteger la naturaleza. No romper las plantas y cuidar los jardines. No pintar paredes. No botar basura en las calles. (Las calles son limpias no porque las barren, sino porque no las ensucian).

* Observar corrección en el teatro, cine y sala de exposiciones u otros espectáculos. Conversar en voz baja, no tocar los objetos. No hacer escándalos ni promover disturbios. No proferir palabras soeces.

* En todo caso, los niños deben pensar antes de actuar. Analizar si su comportamiento hará que sus padres se sientan orgullosos de ellos. Y así las personas de su entorno los verán como niños alegres, educados y cordiales, es decir ciudadanos responsables, dignos y, con justicia, acreedores de todos los derechos que la ley les otorga.

Gerardo Alegría Bazán
Trujillo, octubre de 1998
Publicado por centinelatrujillano @ 8:04
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