sábado, 14 de octubre de 2006
Palabras para la Juventud

Palabras para la juventud

( Por: Gerardo Alegría Bazán )

Estas líneas no pretenden ser un mensaje, sí, más bien, palabras de aliento y reflexión.

Sólo hablará aquí, pues, la voz de la experiencia, de la dura experiencia de un viejo que tuvo que luchar en el medio restringido y estrecho de los iletrados e indoctos, en franca desproporción con el que la juventud tiene ahora por delante en esta era de la cibernética y los grandes adelantos científicos, espacio amplio y abierto a quien quiera ser cabeza en el mundo de la técnica y los conocimientos; del que quiera ser líder en su campo; lograr el éxito en base a mucho entusiasmo y esfuerzo.

El camino es duro, casi siempre, y el joven fracasa en la medida en que no pone el debido coraje, el debido interés, el valor suficiente. Cuando pierde la fe, cuando trastoca los valores, cuando prefiere la cosa fácil, el halago o la lisonja de los agentes de la mediocridad y el aplanamiento, que siendo tantos y tan notorios, el joven casi nunca los ve y cuando logra identificarlos ya es -casi siempre- demasiado tarde.

Los jóvenes deben estar conscientes de que ningún camino está alfombrado de rosas; que para sortear los obstáculos, romper las barreras o desoír los "cantos de sirena", hay que poner resolución, férrea voluntad, trabajo y perseverancia.

El joven se hace HOMBRE a fuerza de frustraciones y en la medida en que puede absorberlas, crecerse al castigo y levantarse cien veces tras otras tantas caídas retornando a la lucha con más denuedo, con más decisión, con más entusiasmo, pues "SÓLO SE ESTÁ VENCIDO CUANDO SE DEJA DE LUCHAR". Eso no quiere decir que el joven no deba estar siempre alerta, con los ojos bien abiertos para eludir las piedras del camino o para mirar -o intuir- los muros que se le pongan por delante, antes de dar las narices contra ellos.

En la vida fracasan los que se achican, los que se amilanan, los que se dejan arrastrar por la molicie o deslumbrar por los fuegos de artificio de la cosa fácil o los que se consuelan con lo que llaman "destino". Sólo son trascendentes las cosas difíciles y triunfan los que se resuelven a emprenderlas, Picasso decía "SIN DIFICULTADES QUE SUPERAR, SIN PROBLEMAS QUE RESOLVER Y SIN MISTERIOS EN LOS QUE PENETRAR, NADA ME INTERESA", concepto que Uds., jóvenes, abiertos a la vida, llenos de empuje y de ilusiones, deben adoptar como divisa.

Tal vez uno de los graves problemas que traba el desarrollo armónico de la juventud de ahora -y la de cualquier época- sea la relación, el trato, el "choque" con los mayores y, especialmente, con los padres, "la otra generación que no comprende a la juventud", según Uds... Sin descartar que hay padres que sólo engendran -que son muchos- los verdaderos padres son aquellos que, a prudente distancia están siempre dispuestos, atentos y vigilantes; no en función de fiscalizadores, sino para apoyar al hijo, para guiarlo, para respaldarlo, para completar su obra; que la obra de los padres no es engendrar solamente, sino promover, defender, elevar su criatura hasta verla hecha, formada, realizada.

El adolescente cree tener el mundo a sus pies; saberlo todo, poderlo todo; ya nada le es ajeno; por lo tanto le incomoda el consejo, la reflexión o la reconvención. Esta es sin duda la etapa más dura de la lucha de los padres y, a veces, el calor, la vehemencia o el extremado cariño con que defienden o empujan al hijo hacia el éxito, hace que éste se sienta molestamente vigilado, acorralado, violentado, hasta mal querido, cuando reclama "su" razón... y no se la dan; cuando pide libertad absoluta... y se la niegan; cuando quiere que lo compadezcan... y lo reprenden. A esto el joven lo llama "desamor". Él quisiera por padre a alguien que lo mime, que lo compadezca, que consienta sus flaquezas, oculte sus fracasos o vuelva la cara para no ver sus caídas... ¡Cuánto cariño!... pero ¡Cuánto daño!... Sólo con los años el joven -ya adulto- logra establecer el verdadero valor y da la razón o condena a sus padres cuando el daño es ya quizá irreversible.

Ahondando sobre el tema, debo decir que lo que más cuenta en la vida es el trabajo; el trabajo denodado, serio, constructivo, organizado; en cualquier campo, que "el trabajo no hace al hombre, es el hombre el que hace al trabajo", pero por humilde que este sea, será respetable y digno según el alto sentido de ética y honradez conque se lo practique. Y no importa de donde se comience, si se tiene en cuenta que LOS GRANDES EDICIFIOS SE INICIAN SIEMPRE CON LA PRIMERA PIEDRA PUESTA EN EL BARRO DE UNA ZANJA.

Dicen que el hombre es él y su circunstancia. Pues bien, en esta preciosa etapa suya, en esta su CIRCUNSTANCIA, el TRABAJO es el ESTUDIO. Concentren pues toda su mente y su esfuerzo en el estudio. Dios les dio condiciones que no tienen derecho a desperdiciar. Si estudian con toda dedicación y ahínco se estarán realizando como personas; se estarán preparando para hacer la felicidad de los suyos; para corresponder al esfuerzo de sus padres y contribuir a la grandeza de la Patria.

En otras palabras, hagan del trabajo, del cumplimiento del deber, del honor, de la lealtad, un estado mental que proyecte luz en su entorno, alegría en su hogar, satisfacción en su comunidad. Asúmanlo como una cuestión de reto personal.

Para completar estas reflexiones, voy a pedirle prestada al escritor Ciro Alegría una parábola que narra la historia de un hombre solo, que perdido en la espesura de un bosque trataba de encontrar un claro por donde lograra ver las estrellas que le permitan guiarse para poder salir. Al fin llegó junto a un árbol viejo y fue a través de sus brazos desnudos, desprovistos ya de todo ramaje, que el hombre solo, pudo contemplar las estrellas que buscaba.

Pues, bien, si esta hermosa parábola encaja en este caso, quiero decir que, si uno sólo de los tantos jóvenes que "perdido en el bosque anda buscando estrellas", lee estas líneas y acierta, así, a llegar junto a este árbol viejo y a través de sus ramas, secas ya, logra descubrir las estrellas que busca, este viejo árbol se sentirá inmensamente gratificado.

Gerardo Alegría Bazán

Trujillo, 27 de agosto de 1998

Publicado por centinelatrujillano a las 7:53 | 0 Comentarios | Enviar
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