jueves, 27 de abril de 2006
Ollanta "El Sanguinario"

DE CARETAS - NOS ESCRIBEN

La Versión de un Sargento

El fiscal de Tocache Arturo Campos tiene fama de ser
meticuloso y paciente. En las últimas semanas ha
interrogado a testigos, revisado documentos y
efectuado excavaciones para determinar la veracidad de
las denuncias contra Ollanta Humala por violación de
los Derechos Humanos.

El trabajo no es sencillo. Se han recibido múltiples
versiones, pero el fiscal ha decidido seguir cualquier
pista por más inverosímil que parezca.

El pasado 28 de marzo, un militar retirado ofreció su
testimonio al fiscal Campos. Se trata de un sargento
del Ejército que asegura haber laborado con Ollanta en
la Base Contrasubversiva (BACs) Madre Mía, en 1992.

El subalterno EP (r), hoy de 35 años, relató episodios
truculentos que, según él, comprometen al ‘capitán
Carlos’ en asesinatos y desapariciones. Una fuente
judicial dijo que el militar pretende acogerse a la
colaboración eficaz, la cual sólo se le otorgará si su
testimonio es debidamente verificado. Ha solicitado
que su identidad se mantenga en reserva.

El sargento alega que trabajó en la BACs Madre Mía
entre mayo y agosto de 1992. Oficialmente se sabe que
Ollanta fue jefe de esa unidad entre enero y fines de
julio de ese año. Luego pasó por otras bases del
Batallón Contrasubversivo (BCS) 313, en el Huallaga, y
habría retornado a Madre Mía en noviembre. A fines de
enero de 1993, fue destacado a la Escuela de
Artillería del Ejército (EAE), en Lima, según su foja
de servicios.

Desde la Sombra

En junio de 1992, sostiene el aspirante a colaborador
eficaz, su patrulla atrapó a 18 terroristas de la zona
Alto Huamuco. Pero en Madre Mía, alega, el ‘capitán
Carlos’ ordenó ejecutarlos y enterrarlos en fosas
comunes.
Algunos de los episodios que relató son francamente
insólitos. El sargento indicó que, a fines de mayo de
1992, cuatro terroristas fueron atrapados durante una
emboscada. Estaban armados. Ellos habrían declarado
que consiguieron el armamento “gracias a los
madereros” y, en venganza, arguye el militar retirado,
Ollanta planificó una masacre.

Según indicó, el ‘capitán Carlos’ dispuso el asesinato
de 62 madereros. Entre ellos, insiste, había niños,
mujeres y ancianos. Relató que Ollanta les hizo cavar
una fosa grande en una zona del caserío La Morada.
“Una vez que lo hicieron, a todos los mataron y
sepultaron allí mismo”, dice.

Lo cierto es que no hay registros de la desaparición
de tal cantidad de madereros en el Huallaga. La
Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) no supo
del hecho ni tampoco las organizaciones de DD. HH.

Pero este no es el único relato oscuro. El aspirante a
testigo eficaz indica que, entre junio y julio de
1992, un pelotón de terroristas emboscó una patrulla
militar y mató a un capitán del Ejército entre Tocache
y Balsayacu.

Al enterarse por radio, aseguró, el ‘capitán Carlos’
montó en cólera y ordenó la muerte de 22 prisioneros
de la BACs Madre Mía. Todos ellos habían sido
detenidos en diversos operativos acusados de
subversión.

Según declaró el subalterno, los prisioneros fueron
arrojados a una fosa y enterrados aún vivos. Nunca
antes se había conocido de un caso similar.

¿Cuatro Fosas?

El sargento dice conocer la ubicación de cuatro fosas:
una, a la margen izquierda del río Magdalena; otra, en
la zona Las Calizadas, una más a cinco kilómetros de
la desembocadura del río Magdalena y la última en La
Morada. Sostiene que puede llevar a las autoridades a
dichos lugares.
Su testimonio es extenso y, si bien se suma a
testimonios múltiples de abusos de derechos humanos en
Madre Mía, será necesario corroborar una denuncia de
tamaño calibre. Hay quienes no descartan que se trata
de un claro operativo psicosocial. CARETAS sólo ha
podido corroborar que el sargento sirvió en el
Ejército de 1992 a 1997.

“Se recibe toda la información provenga de donde
provenga, pero el caso es complicado porque hay muchos
intereses en juego”, comentó una fuente judicial de
Tocache. En casos como éste, apartar la paja del trigo
y la denuncia de la conjura es quizá el único camino
para arribar a la verdad (AZ).

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