viernes, 02 de septiembre de 2005
Los Poderes del Optimismo

Por Inmaculada Tapia (Enviado por María Paredes)


EFE

Mantener una actitud positiva ante la vida recarga nuestros sentidos y nos hace ser más fuertes ante la adversidad. Podemos alimentar emociones positivas y programar situaciones que las favorezcan. El psiquiatra Luis Rojas Marcos describe en su último libro, La fuerza del optimismo, que una actitud positiva otorga una fuerza que ayuda a alcanzar metas, a vencer la enfermedad y a relacionarnos con los demás.

El doctor Rojas Marcos nació en Sevilla (España), pero reside en Nueva York desde los 24 años. En 1992, accedió al cargo de jefe de los Servicios de Salud Mental, Alcoholismo y Drogodependencias de esa ciudad. Más tarde dirigió el Sistema de Sanidad y Hospitales Públicos también de Nueva York, justo cuando sucedió la tragedia del 11 de septiembre. En la actualidad es profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York y miembro de la Academia de Medicina de esta ciudad.

Está ampliamente demostrado que las personas que mantienen una actitud optimista superan mejor las adversidades que las pesimistas, desde dolencias graves hasta cambios importantes en su vida como la bancarrota o un divorcio. Luis Rojas Marcos comentó en entrevista que ``esta actitud es independiente del sexo, la edad, la inteligencia, el nivel de formación o los recursos de que dispongamos''.

¿Cómo se descubre a un optimista?

``A simple vista no es fácil. Hay una posibilidad alta de descubrirlo observando su expresión de tristeza, si tiene la mirada hacia abajo y parece decaída. No hay una persona deprimida optimista. Hay pesimistas que no están deprimidos. Pero una persona alegre, al ser el sentimiento coherente con el pensamiento, es evidente que está en una fase positiva''.

UNA FORMA DE VER LA VIDA

¿El optimismo es una forma de ver la vida?

``Sí, ante la vida pasada, presente y futura. Si pensamos en una decisión que adoptamos en el pasado, aunque no acertáramos con ella, si estamos convencidos de que fue la mejor que pudimos tomar en ese momento; y si ante el futuro se manifiesta con esperanza y el presente le describe con optimismo, nos encontramos ante una persona que demuestra una actitud positiva frente a la vida''.

¿Es más una cuestión de genética o de actitud?

'Los genes juegan un papel muy importante, y la personalidad también es determinante. La indefensión es un veneno del optimismo. Si un niño crece en un ambiente hostil en el que sufre maltrato, vejaciones y menosprecio le será difícil mantener una actitud optimista. Con nuestros hijos podemos fomentar la actitud positiva recordando los momentos felices y buscando circunstancias puntuales cuando nos enfrentamos a algunos acontecimientos adversos. Si una niña nos dice: `qué mal he hecho este dibujo', lo mejor es atribuirlo a que ese día está cansada y no a que no tiene aptitudes para dibujar''.

APRENDER A SER OPTIMISTA

¿Se puede aprender a ser optimista? ``El optimismo hay que ejercitarlo, pero si se tiene una actitud pesimista lleva tiempo. Una de las fórmulas sencillas es hacer una lista con pensamientos positivos y así atajar la manera de pensar negativamente. A veces le damos muy poco sentido a las palabras y generalizamos las malas noticias hasta pensar que nos rodean, pero no es cierto''.

¿Es contagioso?

``En cierta medida sí, porque la alegría es contagiosa. La tristeza también es contagiosa, pero nos defendemos de ella apartándonos. La esperanza es el pan de la vida. El deprimido tiende a aislarse, muestra signos de irritación constante y es hostil y, por consiguiente, llegado el momento, tampoco nadie tiende a relacionarse con él''.

¿Qué es más fácil que un pesimista devenga en optimista o viceversa?

``Es más fácil aumentar el optimismo que disminuir el pesimismo. A un pesimista es más positivo potenciarle todos los aspectos de los que disfruta que intentar convencerle de que está adoptando una actitud negativa''.

PROTECCION DEL DOLOR

¿Un optimista no podría ser considerado como un individuo que busca argumentos para protegerse del dolor?.

``Sí, claro, todos lo hacemos tanto para aliviar el dolor físico como el emocional. El olvido es un mecanismo que nos ayuda a perdonar. La muerte de un ser querido no se olvida pero, con el tiempo, va disminuyendo la intensidad de la emoción. La muerte de un hijo es más difícil de superar. Culpar a otros es también un mecanismo de defensa: un estudiante culpa al profesor de haber suspendido; un futbolista al árbitro por haber perdido el partido; todos tendemos a disminuir el sentimiento de fracaso; el autoengaño nos ayuda a sobrevivir''.

¿No hay mal que por bien no venga, sería una máxima del optimista?

``Sí. Se busca un escape positivo a algo negativo: mucha gente afirma que después de un accidente o una enfermedad grave ha aprendido a valorar más algunas cosas de la vida a las que antes no les daba importancia''.

¿Tal y como está el mundo, hay motivos para el optimismo?

``Las noticias trágicas son la excepción, por eso son noticias. El optimismo está mal visto como forma de ver la vida, pero lo cierto es que ni el mundo está lleno de terroristas ni constantemente hay desastres naturales''.

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