lunes, 22 de agosto de 2005
La Sombra del Glaucoma

Por IVONNE GOMEZ

El Nuevo Herald


El descuido o la desidia permiten que esta dolencia sea aún la causa más común de ceguera entre los mayores de 40 años, pero un examen a tiempo puede detectarla y ayudar a controlarla

Puede pasar inadvertida por algún tiempo. Sin embargo, a medida que avanza, la sombra del glaucoma se apodera paulatinamente de la visión.

Cuando las fibras del nervio óptico empiezan a dañarse debido al glaucoma, se desarrollan pequeños puntos ciegos usualmente en la visión periférica (o lateral).

''La gente no lo nota, ya que en el glaucoma su visión central es, por lo general, normal, pero el deterioro empieza en la visión lateral, que es más difícil de detectar; además, se desarrolla de manera lenta'', explica el doctor Edgar Batista, oftalmólogo cirujano del Palmetto General Hospital.

Cada persona puede experimentar de forma diferente los síntomas iniciales del glaucoma: el campo visual se vuelve borroso o estrecho --como de túnel--, se produce un dolor severo en ambos ojos o en el ojo afectado; se presentan aureolas alrededor de las luces. Incluso, el paciente puede experimentar náuseas, vómitos o dolor de cabeza.

Lamentablemente, una vez que se hace evidente la enfermedad significa que se encuentra en su estado avanzado y la pérdida de la visión es irreversible.

''Lo triste es que en este país, con tantas opciones de medicina preventiva, el glaucoma siga siendo la causa más común de ceguera'', destaca el especialista.

''A los hispanos, por otra parte, les falta información sobre el tema; muchos de ellos llegan a la consulta cuando ya es demasiado tarde'', advierte Batista.

El glaucoma es una condición asociada con la alta presión intraocular.

En condiciones normales se requiere de cierta presión interna para que el globo ocular mantenga su forma y funcione de la manera adecuada.

Un ojo normal produce un fluido --llamado humor acuoso-- con la misma intensidad que lo drena y este balance es lo que mantiene la presión normal.

Sin embargo, con el glaucoma, el humor acuoso no drena de la manera adecuada y la presión se intensifica en el ojo.

Por lo general, el glaucoma se presenta en ambos ojos, aunque uno de ellos suele afectarse más.

La causa principal de este bloqueo del fluido se desconoce, y los médicos consideran que un factor hereditario pudiera ser una de ellas.

Otras causas menos comunes del glaucoma incluyen una lesión química del ojo, una infección severa, vasos sanguíneos bloqueados, traumas o golpes y, algunas veces, una cirugía realizada para corregir otra condición.

Existen varios tipos de glaucoma, siendo uno de los más comunes el llamado primario de ángulo abierto. De acuerdo con informes de la Clínica Mayo, se presenta en un 90 por ciento de los casos. Ocurre cuando la presión del ojo es muy alta y los fluidos se bloquean sin una razón aparente.

El secundario de ángulo abierto se produce por inflamaciones en el ojo, traumas y el uso de algunos medicamentos.

''El glaucoma de ángulo cerrado, por otra parte, ocurre cuando el ángulo en el que el iris y la córnea se encuentran se cierra y empieza a bloquear el drenaje del fluido'', explica Batista sobre el tercer tipo de glaucoma.

El glaucoma de ángulo cerrado, el menos común, puede presentarse gradual o repentinamente, y entre sus síntomas más comunes figuran el enrojecimiento y el dolor agudo en los ojos, la visión borrosa, ver halos alrededor de las luces y dolor de cabeza y náuseas.

A este tipo de glaucoma se le considera una emergencia médica ya que la pérdida de la visión puede ocurrir en un tiempo breve.

El especialista precisa que existe un punto donde el estrechamiento de este ángulo formado por el iris y la córnea se puede detectar antes de que los daños sean mayores.

''Con el uso del láser se hace lo que se llama una iridotomía, que consiste en un pequeño orificio para que drene el fluido'', explica.

Según estadísticas a nivel nacional, cerca de tres millones de personas, en su mayoría de 40 años o más, sufren de glaucoma.

La enfermedad puede presentarse a partir de los 45 años, pero en el caso de los afroamericanos suele ocurrir a edades más tempranas.

De ahí la importancia de los exámenes de rutina, que son la clave para detectar la enfermedad antes de que ocurra una pérdida significativa de la visión.

''Es recomendable que las personas entre los 40 y 45 años, se sometan a un examen cada dos años, que debe ser anual después de los 50. Sin embargo, quienes cuentan con factores de riesgo deberían examinarse a edades más tempranas'', aconseja Batista.

En estos casos, un examen del nervio óptico para buscar signos de daños es sumamente importante. Se realiza con un oftalmoscopio, que le permite al médico mirar dentro de la pupila hasta la parte posterior del ojo, incluye la medida de la presión del globo ocular.

''Antes de hacer una dilatación de la pupila hay que examinar el estado del nervio óptico; si éste no se encuentra en buenas condiciones incluso se puede agravar la enfermedad'', advierte el especialista.

Entre los factores de riesgo que determinan el desarrollo del glaucoma se incluyen una historia familiar con casos de glaucoma, pertenecer a la raza afroamericana, tener diabetes y ciertas enfermedades de los ojos; también el haber tenido una lesión en el ojo y el haber usado preparaciones corticoesteroides por un tiempo prolongado.

MANTENGA SU VISION

El glaucoma no se puede prevenir. No obstante, si se detecta a tiempo se puede tratar y controlar.

Si un primer examen determina la presencia de glaucoma, por lo general se le ordenarán otras pruebas, como un mapeo del campo visual, la medición del grueso de la córnea y de la velocidad con la que se drena el líquido del ojo.

El primer recurso en el tratamiento del glaucoma son unas gotas para los ojos que procuran disminuir la producción del humor acuoso o acelerar la velocidad de su drenaje.

Si las gotas no son lo suficientemente efectivas, el médico puede prescribir medicinas orales.

La cirugía es la siguiente opción. No obstante, para que los tratamientos surtan algún efecto lo importante es detectar el glaucoma a tiempo.

Envío de María Paredes

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