miércoles, 03 de agosto de 2005
Los Niños Bipolares

Por Paula L. Carreiro, de El Nuevo Herald

Sentirse tremendamente felices un día y totalmente tristes al día siguiente, parecería ser una simple consecuencia de ser humano. Sin embargo, cuando los cambios de humor son extremadamente pronunciados, puede ser una señal de alarma. Un síntoma del llamado ``Desorden bipolar''.

En su libro Bipolar Disorder: A guide for Patients and Families, Francis Mark Mondimore comenta que, durante muchos años se creyó que dicha enfermedad se daba únicamente en los adultos. Sin embargo, estudios recientes han indicado que los niños también pueden padecerla.

El Desorden Bipolar (anteriormente conocido como desorden maníaco-depresivo) es una enfermedad que afecta al cerebro. Su característica principal reside en los bruscos cambios de humor, energía y comportamiento.

Según el National Institute of Mental Health (NIMH) de los Estados Unidos, son varios los factores que surgen como causa de esta enfermedad. Uno de ellos es el biológico. Los niños cuyos padres sufren este desorden o enfermedades similares son, aproximadamente, un 60% más propensos a ser víctimas de la misma. Problemas en el nacimiento, infecciones virales en la madre durante la gestación, o la pérdida de un progenitor desde muy temprana edad son factores que también pueden influir seriamente.

• Síntomas de los episodios

La enfermedad se caracteriza por períodos de extremada euforia llamados ''episodios maníacos'' y períodos que involucran una profunda tristeza ``episodios depresivos''.

• En los niños, el episodio maníaco consiste en tener tres de stos síntomas al día: hiperactividad, agitación y distracción, humor expansivo o eufórico o irritable, disminución de la capaciad de juicio, impulsividad, pensamiento acelerado y verborrea, pocas horas de sueño, creencia grandiosa de sus propias habilidades que desafían las leyes de la lógica (por ejemplo, habilidad para volar), comportamiento sexual precoz o inapropiado, comportamientos atrevidos y peligrosos, antojos fuertes y frecuentes, a menudo de caramelos y carbohidratos.

El episodio depresivo debe incluir al menos cinco de estos síntomas por día:

depresión, pensamientos de muerte o suicidio, incapacidad para disfrutar de las actividades favoritas, muchas horas de sueño, menor rendimiento escolar, aburrimiento constante, aumento de la irritabilidad, quejas por problemas físicos tales como dolor de cabeza y de estómago, rabia explosiva, duradera y a menudo destructiva, ansiedad por separación, desafío a la autoridad, miedos y terrores nocturnos, mayor tendencia a amenazar a los otros. Conforme explica Mondimore, contrario a lo que ocurre con los adultos, cuyos episodios son bien definidos, los niños suelen pasar de la depresión a la manía varias veces en un mismo día.

La depresión en los niños es relativamente fácil de detectar. Sin embargo, los episodios maníacos pueden ser confundidos con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). En su libro, Mondimore brinda una serie de ejemplos a fin de poder identificar claramente la diferencia. ''El niño con TDAH puede interrumpir una clase con sus payasadas pero un niño (en episodio) maníaco puede decirle al maestro que está dando mal la clase y tratar de hacerse cargo de la misma'', aclara Mondimore. ''El niño maníaco, a quien se lo encuentra con cosas ajenas, puede decir que está mal robar para otros pero no para él'', indica en otro ejemplo.

• Tratamiento indicado

El niño con desorden bipolar requiere de constante apoyo de su familia. Conforme aconseja el NIMH, una de las formas en que ésta puede ayudar es llevando una anotación de los cambios de humor del niño, para que el profesional pueda actuar con mayor efectividad.

Cualquier niño que tenga sentimientos suicidas, hable del suicidio o intente suicidarse, debe ser considerado seriamente y deberá recibir ayuda inmediata de un especialista. El tratamiento temprano ofrece la mejor posibilidad para el niño con desorden bipolar.

• Centros de Ayuda para las Familias

Judith E. Robinson se encuentra a cargo del grupo de ayuda en la ciudad de Miami que pertenece a la organización National Alliance for the Mental Illness - NAMI. Robinson se acercó a esta organización hace más de 20 años como consecuencia del desorden bipolar que le fuera diagnosticado a su hijo.

Las reuniones se llevan a cabo semanalmente en distintas partes de la ciudad y se brindan tanto en inglés como en español. ''Las familias están tan paralizadas que no saben qué hacer, necesitan rodearse de gente que entienda su problema, para poder hablar y descargarse'', comenta Robinson

El NAMI trabaja conjuntamente con el Jackson Memorial Hospital y ofrece cursos cortos a fin de instruir a los familiares sobre este tipo de enfermedades y sobre cómo relacionarse con el miembro enfermo de la familia.

(Enviado por María Paredes)

Comentarios