miércoles, 03 de agosto de 2005
Nueva terapia para dejar de fumar

Por: Ivonne Gómez (De El Nuevo Herald)

Fumar es algo peor que un mal hábito. Es considerado una adicción seria y la causa de muchas enfermedades que podrían prevenirse o mejorar si simplemente se dejara el cigarrillo.

La cura, sin embargo, para muchos, a veces, resulta más dura que la enfermedad.

El intento de dejar de fumar con frecuencia se relaciona con severos síntomas que incluyen desde intensos deseos de encender un cigarrillo hasta ansiedad, irritabilidad, depresión, escalofríos y sudores, entre otros.

''Pero estos efectos desagradables del corte con el cigarrillo son temporales y son el primer síntoma del inicio de una vida más saludable'', dice la doctora Suzel Vásquez, especialista en medicina interna y bariátrica, quien dirige el aspecto médico de un nuevo programa para fumadores en The Miami Institute for Age Management, en Brickell Avenue.

De acuerdo con observaciones médicas, después de 12 horas de fumar el último cigarrillo, el monóxido de carbono y la nicotina en el sistema empiezan a bajar rápidamente y es cuando los pulmones y el corazón inician su recuperación.

A los pocos días, posiblemente se empiezan a experimentar algunos cambios físicos. El sentido del gusto y el olfato mejoran y se respira mejor.

El programa para fumadores que se desarrolla en este instituto se basa en investigaciones clínicas del bloqueo de la nicotina publicadas en el Journal of Addictionology.

''Tiene un éxito comprobado del 85 al 90 por ciento en otros centros de California y Nueva York; aquí en Miami nosotros le añadimos la terapia psicológica'', explica Vásquez.

Dejar de fumar es un acto de voluntad. Es difícil dejar la adicción, principalmente porque se ha observado que la nicotina en los fumadores crónicos produce efectos placenteros: sube los niveles de la dopamina, que se relaciona con el bienestar; mejora la concentración, alivia la ansiedad, estimula y, al mismo tiempo, relaja.

Como en la mayoría de programas para fumadores, el primer requisito para ser aceptado en el programa del instituto es haber tomado la firme determinación de dejar de fumar, ya sea por cuestiones de salud o como medida preventiva.

Aparte de la estrecha relación que existe entre el cigarrillo y el cáncer, un reporte del Cirujano General dado a conocer en el 2004 mostró que fumar puede deteriorar casi todos los órganos del cuerpo, a cualquier edad. Fumar incluso contribuye a la infección en las heridas de cirugías, causa complicaciones de la diabetes, acorta el promedio de vida y envejece prematuramente.

Posterior a una visita previa al instituto, en la que se llenan las formas médicas correspondientes, se cita al paciente para practicarle un examen médico general, que incluye muestras de sangre. La psicóloga se reúne con el paciente para establecer metas.

Es en la tercera visita y después de volver a examinar al paciente cuando se procede a inyectarlo con dos ampolletas, en las que se combinan medicinas que tienen el objetivo de bloquear los deseos del cuerpo por la nicotina, así como minimizar los síntomas de la abstinencia del cigarrillo.

''Algunos son químicos que el cuerpo fabrica naturalmente y cuyo perfil de seguridad es conocido porque se han usado por años y además no son adictivos'' explica la especialista.

Hay condiciones en las que el paciente no se puede inyectar, como en caso de arritmias cardiacas, hipertrofia de la próstata, embarazo y glaucoma.

Después de las inyecciones, el paciente puede sentirse soñoliento y es indispensable que lo acompañe una persona para que lo lleve a casa. Ese estado puede prolongarse por unas seis horas.

El mismo día, el paciente recibe una prescripción oral que debe tomar de la manera indicada por una semana, después de la cual regresa a un seguimiento con el médico y la psicóloga.

''Los síntomas agudos de la abstinencia pueden prolongarse por tres o cuatro días y luego cesan'', explica Vásquez.

Una semana más tarde, el paciente regresa al instituto, donde se vuelve a evaluar su salud física y es cuando empieza de lleno la tarea de la psicóloga clínica Vanessa Adib Chartouni, quien lo ayuda en el proceso de establecer nuevos hábitos y comportamientos ahora que ha dejado de fumar.

Es importante determinar las razones por las que fuma un paciente; algunas veces el hábito puede estar relacionado con la ansiedad o la depresión, por lo que tratar los síntomas de ellas pueden disminuir los deseos de fumar.

''La nicotina es una poderosa droga adictiva que cambia la química del cuerpo y los hábitos personales, y dejar el cigarrillo es como empezar una vida nueva'', explica Vásquez.

''A veces lo primero que hacen algunos cuando se levantan en la mañana es encender un cigarrillo, otros lo hacen después de comer e incluso hay quienes dicen que no pueden ir al baño o temen engordar si dejan de fumar, y luego sin el cigarrillo no saben qué hacer '', añade.

Por eso, durante las primeras semanas, algunos pacientes pueden necesitar medicamentos orales como apoyo, que se refuerzan con las visitas a la psicóloga, quien está al tanto de los progresos.

Una vez que se logra pasar la prueba de las primeras semanas, lo importante es hacerlo de por vida.

ADIOS AL CIGARRILLO

Estas son algunas recomendaciones que especialistas de The Miami Institute for Age Management and Intervention dan a sus pacientes para esas primeras semanas sin cigarrillos:

• Tome agua con todas las comidas y complete ocho vasos diarios.

• No tome alcohol durante las primeras 24 horas en que ha dejado de fumar.

• Coma a las horas regulares y si fuma después de comida, levántese de la mesa inmediatamente después de comer.

• Cambie las rutinas por los primeros cinco días. Desde el momento en que se levante, trate de hacer las cosas en diferente orden o de hacer otras cosas.

• Arregle su sitio de trabajo de otra manera.

• Guarde los ceniceros, los encendedores y todo lo que le recuerde fumar.

• Manténgase activo en sus rutinas diarias así como en sus programas de ejercicio.

• En el trabajo, recuerde tomar pequeños descansos, especialmente durante momentos de tensión. Practique la respiración profunda.

• Tenga a mano sustitutos saludables como semillas de girasol, barras de canela y caramelos sin azúcar.

• Observe a quienes no fuman y disfrutan de la vida sin un cigarrillo.

• Planee día por día y regálese una recompensa saludable al final de éste.

• Cuando alguien le ofrezca un cigarrillo, respire profundo, llene sus pulmones de aire puro y diga: ``Ya no fumo''.


(enviado por María Paredes)

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